La Historia de esta Buhardilla se escribe con peliculas, con libros, y tertulias al calor de los amigos.
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Martes, 01 de marzo de 2005
Obligado es un merecido homenaje a nuestro ingenioso hidalgo y a su cervantino autor don Miguel en este su aniversario. La buhardilla se suma a su recuerdo, que debería ser todos los años, y cambiamos el tercio a la prosa. Todo un cúmulo de géneros genialmente entrelazados en 578 páginas. Y como para muestra un botón, un pequeño fragmento en honor de don Quijote.
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"... Sucedió, pues, que a Rocinante le vino en deseo de refocilarse con las señoras facas, y saliendo, así como las olió, de su natural paso y costumbre, sin pedir licencia [a] su dueño, tomó un trotico algo picadillo y se fue a comunicar su necesidad con ellas. Mas ellas, que, a lo que pareció, debían de tener más gana de pacer que de ál, recibiéronle con las herraduras y con los dientes, de tal manera, que a poco espacio se le rompieron las cinchas, y quedó sin silla, en pelota. pero lo que él debió más de sentir fue que, viendo los harrieros la fuerza que a sus yeguas se les hacía, acudieron con estacas, y tantos palos le dieron, que le derribaron malparado en el suelo.
Ya en esto, don Quijote y Sancho (que la paliza de Rocinante habían visto) llegaban ijadeando, y dijo don Quijote a Sancho:
-A lo que yo veo, amigo Sancho, éstos no son caballeros, sino gente soez y de baja ralea. Dígolo, porque bien me puedes ayudar a tomar la debida venganza del agravio que delante de nuestros ojos se le ha hecho a Rocinante.
-¿Qué diablos de venganza hemos de tomar? -respondió Sancho-, si éstos son más de veinte, y nosotros no más de dos, y aun quizá nosotros sino uno y medio?
-Yo valgo por ciento -replicó don Quijote.
Y sin hacer más discursos, echó mano a su espada y arremetió a los gallegos, y lo mesmo hizo Sancho Panza, incitado y movido del ejemplo de su amo. Y, a las primeras dio don Quijote una cuchillada a uno, que le abrió un sayo de cuero de que venía vestido, con gran parte de la espalda.
Los gallegos, que se vieron maltratar de aquellos dos hombres solos, siendo ellos tantos, acudieron a sus estacas, y, cogiendo a los dos en medio, comenzaron a menudear sobre ellos con grande ahínco y vehemencia. Verdad es que al segundo toque dieron con Sancho en el suelo, y lo mesmo le avino a don Quijote, sin que le valiese su destreza y buen ánimo. Y quiso su ventura que viniese a caer a los pies de Rocinante, que aún no se había levantado; donde se echa de ver la furia con que machacan estacas puestas en manos rústicas y enojadas.
Viendo, pues, los gallegos el mal recado que habían hecho, con la mayor presteza que pudieron cargaron su recua y siguieron su camino, dejando a los dos aventureros en mala traza y de peor talante.
El primero que se resintió fue Sancho Panza; y hallándose junto a su señor, con voz enferma y lastimada, dijo:
-¡Señor don Quijote! ¡Ah, señor don Quijote!
-¿Qué quieres, Sancho hermano? - respondió don Quijote con el mesmo tono afeminado y doliente que Sancho.
-Querría, si fuese posible -respondió Sancho Panza-, que vuestra merced me diese dos tragos de aquella bebida del feo Blas, si es que la tiene vuestra merced ahí a mano. Quizá será de provecho para los quebrantamientos de huesos como lo es para las feridas.
-Pues, a tenerla yo aquí, desgraciado yo, ¿qué nos faltaba? -respondió don Quijote-. Mas yo te juro, Sancho Panza, a fe de caballero andante, que antes que pasen dos días (si la fortuna no ordena otra cosa) la tengo de tener en mi poder, o mal me han de andar las manos.
-Pues ¿en cuántos le parece a vuestra merced que podremos mover los pies? -replicó Sancho Panza.
-De mí sé decir -dijo el molido caballero don Quijote- que no sabré poner término a estos días. Mas yo me tengo la culpa de todo; que no había de poner mano a la espada contra hombres que no fuesen armados caballeros como yo; y así, creo que en pena de haber pasado las leyes de la caballería, ha permitido el dios de las batallas que me diese este castigo. Por lo cual, Sancho Panza, conviene que estés advertido en esto que ahora te diré, porque importa mucho a la salud de entrambos; y es que, cuando veas que semejante canalla nos hace algún agravio, no aguardes a que yo ponga mano a la espada para ellos, porque no lo haré en ninguna manera, sino pon tú mano a tu espada y castígalos muy a tu sabor; que si en su ayuda y defensa acuden caballeros, yo te sabré defender y ofendellos con todo mi poder, que ya habrás visto por mil señales y experiencias hasta adónde se estiende el valor de este mi fuerte brazo...".
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha - Miguel de Cervantes-
Por: Anfitrión Buhardilla | Las letras del Duende | Comentarios (2) | Referencias (0)
Hola a todos:
Muchas felicidades por tu contribucion al homenaje Cervantino y espero que nos sigas deleitando con fragmentos de tan magna obra.
Saludos a todos.
Wallenstein77 | 01-03-2005 22:11:32
don quijote es un crack!
te haría gracia esta obra de teatro:
http://lacinefilia.blogspot.com/2006/02/en-un-luga...
un besazo!
Listo Entertainment | 03-02-2006 14:02:15